Las mejores universidades del mundo utilizan mindfulness para reducir el estrés de sus estudiantes

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Fecha de prublicación: 01/02/23
El estrés puede ser un problema de grandes dimensiones y de efectos devastadores para los estudiantes universitarios, que se ven sometidos a mucha presión por diversos motivos. ¿Cuáles son los […]

El estrés puede ser un problema de grandes dimensiones y de efectos devastadores para los estudiantes universitarios, que se ven sometidos a mucha presión por diversos motivos.

¿Cuáles son los “estresores académicos” a los que se enfrentan los universitarios?

Los agentes estresores “académicos” pueden clasificarse en dos grupos:

  • Estresores internos: la presión auto-impuesta, es decir, la altura a la que cada estudiante coloca el “listón” de eficiencia así como sus expectativas de logro.
  • Estresores externos: las situaciones del entorno que generan tensión y exigencia como, por ejemplo, los exámenes, las exposiciones orales, realizar prácticas en grupo, las dificultades en asimilar los contenidos del temario, la gestión del tiempo, la falta de socialización con otros compañeros de clase, compatibilizar un trabajo con los estudios para poder pagarlos…

¿Cuáles son las señales de alarma del estrés?

Algunos de los síntomas se reflejan en el cuerpo, tienen efectos físicos:

  • Somnolencia, por falta de horas de sueño
  • Insomnio o dificultades para conciliar el sueño
  • Cansancio, fatiga
  • Dolores de cabeza
  • Dolores estomacales y/o colon irritable
  • Bruxismo (tensión en las mandíbulas)
  • Dolores de espalda
  • Contracturas musculares
  • Taquicardia o palpitaciones
  • Aumento o disminución del apetito
  • Resfriados frecuentes, por una bajada de las defensas

Otros síntomas repercuten en el estado de ánimo y en los aspectos cognitivos y emocionales:

  • Ansiedad o inquietud constantes
  • Tristeza, desánimo
  • Baja motivación
  • Falta de concentración o dificultades para concentrarse
  • Dificultades para pensar (quedarse en blanco o bloqueado)
  • Hiperactividad
  • Problemas de memoria, olvidos o despistes frecuentes
  • Irritabilidad
  • Miedo a no cubrir los objetivos o expectativas
  • Angustia y/o ganas de llorar frecuentes

Asimismo, existe un tercer tipo de síntomas que afectan a la conducta:

  • Irascibilidad, tendencia a discutir con los demás
  • Aislamiento, necesidad de estar solo
  • Uso de fármacos para estar despierto o para dormir
  • Aumento del consumo de café y/o tabaco
  • Faltar a clase
  • Priorizar otras actividades sobre el estudio
  • Dejar de hacer actividades habituales de ocio o deporte, por desgana, falta de energía o desmotivación

¿Cómo ayuda el mindfulness a gestionar mejor el estrés de los estudiantes?

En los últimos años el mindfulness (traducido del inglés como “atención plena” o “conciencia plena”) se ha convertido en una herramienta de eficacia probada por numerosos estudios científicos para reducir los niveles de estrés e incrementar la resiliencia, de gran ayuda para mejorar el bienestar de los estudiantes.

Mindfulness es poner atención deliberadamente a lo que sucede, tal y como está ocurriendo, como un observador imparcial, sin añadir juicios de valor que alteren nuestra percepción de la realidad, sin rehuir los sentimientos, emociones o pensamientos que puedan surgir, aunque sean desagradables, todo ello sumado a una actitud amable  hacia nosotros mismos y hacia los demás. Esta forma especial de afrontar la vida tiene innumerables ventajas, que se podrían resumir en cuatro ámbitos:

  1. Eficacia en los estudios: más capacidad de atención, concentración y memoria.
  2. Bienestar psicológico: reducción del estrés y más resiliencia.
  3. Bienestar físico: mayor conciencia del cuerpo y menor sufrimiento por el dolor.
  4. Mejores relaciones interpersonales, potenciando la empatía y la actitud compasiva.

Precisamente, al aumentar los niveles de atención respecto de la mente y el cuerpo  – habilidad que se entrena con la práctica del mindfulness - los estudiantes pueden tomar conciencia de su estado general, previniendo o regulando su estrés con medidas de autocuidado, evitando que su rendimiento académico y su bienestar físico y psicológico se vean seriamente perjudicados.

La práctica del mindfulness no es difícil ni compleja: consiste en una serie de ejercicios de atención, concentración, relajación y meditación, siendo suficiente dedicar unos pocos minutos al día para crear el hábito, de modo que sus efectos sean más potentes y estables en el tiempo. Es muy importante que el entrenamiento en mindfulness se realice con un instructor debidamente acreditado, con amplia experiencia y comprometido personalmente con la práctica. Hay que tener presente que el mindfulness precisa de un aprendizaje práctico y vivencial, basado en la experiencia de cada uno con el acompañamiento de un Instructor cualificado.

Las mejores universidades del mundo apuestan por el Mindfulness

En los últimos años, las universidades más prestigiosas del mundo han implantado programas de Mindfulness para mejorar el rendimiento de los estudiantes, reducir su ansiedad y aumentar su resiliencia.

Las mejores universidades del mundo (Harvard, Yale, New York, Stanford, Berkeley, Columbia en Estados Unidos; Cambridge, Oxford, London School of Economics en Reino Unido y Melbourne en Australia, entre otras) han incorporado a sus programas de bienestar para los estudiantes una variedad de programas y talleres de mindfulness a lo largo del año. Por poner ejemplos concretos, veamos qué proponen algunas de ellas:

La Universidad de Harvard, ofrece sesiones de meditación cada día de la semana en salas especialmente acondicionadas, un programa propio de 4 semanas y el programa de reducción de estrés basado en Mindfulness (MBSR) en 8 semanas, en dos ediciones anuales, amén de otros recursos audiovisuales y un blog especializado. La organización de estudiantes Harvard Law School Mindfulness Society proporciona recursos y organiza grupos de meditación.

La Universidad de Stanford, programa un curso específico para los alumnos de primer año de 6 semanas, en dos ediciones durante el curso. Los alumnos de segundo y tercer año disponen igualmente de talleres de mindfulness que les proporcionan créditos en su trayectoria curricular. Aparte, existen también sesiones semanales de meditación.

 La Universidad de Cambridge dispone también de una oferta muy variada y diaria para la práctica de mindfulness, ofreciendo cursos de reducción de estrés en 8 semanas (MBSR) y una serie de talleres de duración trimestral enfocados, respectivamente, a potenciar la atención y la concentración, a gestionar la ansiedad por los exámenes, a la relajación y el descanso y a la toma consciente de decisiones para gestionar mejor el tiempo y afrontar las fechas límite.

La Universidad de Oxford ofreció su primer curso de atención plena en 2011-12 y desde entonces, cientos de estudiantes han participado en los programas de MBSR, con resultados muy positivos.

La evaluación de todos los programas de mindfulness facilitados en estos entornos universitarios indica claramente que aumenta la capacidad de recuperación, la autoconciencia y la atención y la concentración de los estudiantes, ayudándoles a mejorar su experiencia de aprendizaje y a gestionar su trabajo de manera más efectiva.

Un estudio de la Universidad de Cambridge que involucró a más de 600 estudiantes concluyó que la introducción de cursos de mindfulness de ocho semanas en universidades del Reino Unido podía ayudar a prevenir enfermedades mentales y aumentar el bienestar de los estudiantes en un momento de creciente preocupación por la salud mental en el sector de educación superior. Los servicios universitarios de salud mental han experimentado un gran aumento de su demanda. El número de estudiantes que accedieron a este servicio aumentó en un 50% entre 2010 y 2015.

Según el estudio publicado en la revista The Lancet Public Health en diciembre de 2017, la prevalencia de enfermedades mentales entre los estudiantes de primer año es menor que entre la población general. Estos niveles incrementan cuando los jóvenes se encuentran en el segundo año de universidad.

A la vista de todo ello, convendría plantearse la introducción de planes de bienestar destinados a los estudiantes de modo que su formación académica vaya acompañada de una sólida preparación personal mediante recursos de desarrollo personal como el mindfulness.

Ferran Garcia de Palau Garcia-Faria

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